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Capítulo 12. Está un poco oscuro, ¿no?

  3g office   Feb 24, 2018   Nework, Publicaciones, Recomendadas, saludcognitiva   Comentarios desactivados en Capítulo 12. Está un poco oscuro, ¿no?

En nuestras investigaciones recientes hemos analizado los factores que más influyen en el rendimiento cognitivo, para que personas y organizaciones puedan comprenderlo y tomar las medidas adecuadas con el fin de que el cerebro de todos esté en las condiciones óptimas. En los artículos anteriores hemos hablado de los factores ambientales para ir haciéndonos una imagen de lo que ocurre en la oficina. Ahora vamos a ver el efecto que tiene la luz.

 

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La luz es una necesidad básica para los humanos. Nos afecta física, fisiológica y psicológicamente. Estudios recientes han demostrado que la exposición a una luz insuficiente o inapropiada puede alterar los ritmos humanos habituales con consecuencias adversas para el rendimiento cognitivo, la seguridad y la salud.

 ¿Qué efecto tiene la luz sobre el cerebro?

Capturamos información de la luz exclusivamente por los ojos, mediante fotorreceptores (varillas y conos que detectan información visual). De hecho, nuestros ojos no son más que sensores que detectan variaciones de color y luz y reflejos. Es nuestro cerebro el que traduce estos datos a lo que entendemos como «imágenes». Por tanto, nuestros ojos no «ven», sólo «sienten». El que «ve» es nuestro cerebro.

Los estudios en animales y humanos han demostrado que la luz estimula una amplia gama de respuestas fisiológicas, por ejemplo, restablece el tiempo del marcapasos circadiano (nuestro reloj biológico) y mejora el estado de alerta.

Los ritmos circadianos se mantienen sincronizados por numerosas señales, incluida la luz. La iluminación de alta frecuencia e intensidad promueve el estado de alerta. Sin este estímulo, el cuerpo puede creer que es hora de conservar energía y descansar.

 ¿Qué luz necesitamos?

Un estudio bien conocido, que se llevó a cabo en una oficina en 1993, midió los patrones de ondas cerebrales (EEG) de los sujetos de la investigación, cuyas ondas delta (un indicador de somnolencia) se redujeron cuando los niveles de iluminación eran más bajos (450 lux – equivalente a una oficina iluminada) frente a un nivel de mucha iluminación (1.700 lux – iluminación más alta que se utilizaría para trabajos en los que hay que ver mucho detalle). La conclusión fue que la luz brillante tiene una influencia de alerta sobre el sistema nervioso central (Kuller y Wetterberg, 1993). Para comparar, fuera, el nivel en un día claro es de 10.000 lux y los niveles de luz ambiente de alrededor de 300 lux se consideran adecuados para la mayoría de las tareas de oficina (con niveles más altos proporcionados a través de la iluminación de tareas donde deben verse los detalles).

También se ha demostrado que la luz azul (en este caso, una longitud de onda de 460 nm) es más útil para aumentar el estado de alerta y la precisión que la luz «normal». También se ha demostrado que las tecnologías de iluminación avanzada (LED) producen un mayor estado de alerta y eficiencia cognitiva visual en los trabajadores que las luces tradicionales (Hawes 2012).

Los niveles de luminosidad contribuyen a nuestra percepción de amplitud y atractivo.

¿Cualquier tipo de luz es buena?

La luz y la exposición a la luz natural son esenciales para nuestro bienestar físico y emocional (según expertos médicos e investigadores), sin embargo, un brillo excesivo (por ejemplo, deslumbramiento) puede ser problemático. Los niveles desiguales de brillo pueden cansar la vista y producir incomodidad. La cuestión es que hay menos contraste para que la retina lo detecte, y eso causa tensión. Puede haber deslumbramiento en muchas partes de la oficina. Variará según la dirección del sol y cómo se haya «gestionado» la luz del sol en el diseño del edificio.

Otro asunto importante es el resplandor que puede resultar de puestos de trabajo con materiales reflectantes. Es importante asegurar que todos los puestos trabajo estén posicionados de tal manera que la luz no rebote en los ojos del empleado: necesitamos luz pero debemos evitar los reflejos.

¿Qué puedes hacer?

Actualmente, muchos edificios se concentran en dedicar toda la luz natural a las partes diáfanas de sus oficinas, de modo que se pueda beneficiar la mayoría de los ocupantes (en lugar de revestir los pisos con oficinas o salas de reuniones en todo el perímetro, privando así al resto de la oficina de la luz natural). Existe evidencia de que la luz del día nos ayuda a estar más alerta y a ser más precisos, mientras que la luz artificial aumenta nuestros niveles de fatiga y somnolencia.

Esto está relacionado con la producción de cortisol (la hormona del estrés) cuya producción se reduce al pasar más tiempo con luz artificial. El cortisol nos ayuda a manejar situaciones estresantes y a tener claridad mental y mejor rendimiento. El otro mecanismo importante es la producción de melatonina (la sustancia que hace que durmamos o nos despertemos), que aumenta cuando no hay luz natural o hay muy poca, y cae cuando es el momento de despertarse. Si trabajas con luz artificial todo el día, hay señales para aumentar la producción de melatonina, y esto provoca somnolencia.

Dicho esto, todavía existe una gran variabilidad en cuanto a la cantidad de luz que entra en el espacio de la oficina y, de hecho, dependiendo del ángulo del sol durante el día, muchas personas tienen que bajar las persianas porque la luz del sol es demasiado fuerte.

La posibilidad de moverse para encontrar las condiciones de iluminación adecuadas dependerá del cometido de cada uno y de la tecnología. Dado que la iluminación es importante, especialmente para tareas que requieren mucha atención y concentración, intenta tener en cuenta la luz y piensa en cómo te afecta (junto con la temperatura y el ruido) para buscar las condiciones que necesitas. Elige los lugares donde tengas suficiente luz para tu trabajo, que no sea demasiado brillante, que no te deslumbre, pero que tampoco sea tan tenue que no puedas concentrarte en lo que estás haciendo.

 capitulo12-AWA-3goffice-3gsmartgroup-2Aquí ofrecemos unas reflexiones:

1. Encuentra una zona con mucha luz si quieres trabajar en tareas que requieren altos niveles de concentración.

2. Trabaja en diferentes lugares con diferentes condiciones de iluminación (intensidad y color) para proporcionar diferentes estados de ánimo y estimulación durante el día.

3. Conoce bien tu entorno: puedes saber de manera instintiva qué lugares de la oficina son más cómodos para ti, y cuáles no, pero es posible que no sepas por qué.

4. Intenta elegir el sitio apropiado para la tarea que estés realizando: no siempre necesitamos condiciones muy luminosas y una iluminación más tenue puede ser propicia para actividades más relajadas.

5. Ten en cuenta que los niveles de luz son la clave de nuestros patrones de sueño y la exposición a la luz a primera hora de la mañana o a altas horas de la noche cambiará nuestros ritmos circadianos.

 

 

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